La ética del tintero: Entre el ruido del descrédito y la integridad del pensamiento

 ELLOS OPINAN RD

Por: Leticia Rosario Monción

SANTO DOMINGO, RD.- En el ecosistema digital actual, donde la información circula a la velocidad de un clic y las herramientas de Inteligencia Artificial parecen democratizar la escritura, ha surgido una nueva y peligrosa especie de crítico: aquel que confunde la tecnología con el talento y el chisme con el análisis. 

Recientemente, he sido objeto de un intento de provocación por parte de quienes, movidos por intereses particulares, intentan reducir años de oficio y madrugadas de redacción a un simple producto de algoritmos.



 Sin embargo, lo que estos detractores ignoran es que el pensamiento destilado en una hoja de Word, nacido del pulso de mis dedos o del trazo de un lápiz, tiene una procedencia que ninguna máquina puede replicar: la conciencia.

Desde el año 2022, he sostenido este espacio con una disciplina que comienza antes de que salga el sol, alimentándome de la actualidad noticiosa y procesando la realidad nacional mientras el país despierta. Pero el verdadero ataque no es hacia mi capacidad de escribir, sino hacia mi negativa de vender mi pluma.

El escenario es pantanoso: recibió ofertas que ascienden a cientos de millas de pesos —incluyendo propuestas recientes de hasta 600 mil pesos— con un único objetivo: montarme en la ola del descrédito contra funcionarios y alcaldías del Gran Santo Domingo, como es el caso de Adolfo Pérez o gestiones en Los Alcarrizos.

Es fácil hablar desde el lodo del "coprológico" mediático, donde la crítica destructiva se tasa en monedas de plata. Lo difícil es aceptar que no todos somos parte de la misma muestra. 

Mi compromiso con la objetividad y la credibilidad no tiene precio, no por un purismo ingenuo, sino porque entiendo que sin un proceso ético no existe una victoria verdadera. Ceder ante el postor que paga por la destrucción del otro es renunciar a la esencia misma de la comunicación: la búsqueda de la verdad.

A quienes, como yo, reciben ataques de personas que desconocen la profundidad del esfuerzo y la energía invertida en cada ejecución, les motivo a seguir adelante. Este mundo es diverso y complejo, y en él siempre habrá quienes intenten apagar la luz ajena para ocultar su propia incapacidad de brillar. 

Agradezco a maestros como Juan Guzmán, quien desde el día cero conoció la procedencia de mis escritos y la honestidad de mi trayectoria. A ellos les debo la firmeza de mis pasos.

Detrás de cada burla y de cada intento de deslegitimar el desarrollo del otro, suele esconderse un subconsciente cargado de traumas, confusión y una profunda falta de aceptación personal. Al final del día, el chismoso solo sostiene sus intereses, mientras que el analista sostiene su dignidad.

Sigo redactando desde el trayecto, con la radio encendida y la mirada puesta en la noticia, porque mientras otros compran narrativas, yo prefiero seguir construyendo mi propio punto de vista.

 

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